Y las vacas vuelan

[Este post contiene spoilers]

Es que a veces… es cierto. No ha sido hasta una hora después de haber visto la película que he caído en que su director me la ha metido doblada y me he sonreído pensando en el títuo, porque sí, las vacas vuelan. El caso es que esto está muerto porque yo estoy de encierro preparando las clases y ahora mismo mi universo se reduce (podrá ser que se reduzca con la de cosas que hay en marcha?) a la literatura fantástica con sus múltiples realidades simultáneas, los hologramas capaces de sustituir y arrancar la vida orgánica para ofrecernos la inmortalidad de la “inmateria”, los juegos metaliterarios donde al final ya no sabes lo que es y lo que no, las fantasías que invaden la vida cotidiana y un hombre capaz de suicidarse porque vomita conejitos rosas como si salieran de su chistera. Porque… visto así, qué haríamos si esos conejitos no dejaran de invadir nuestra casa hasta no dejarnos trabajar y a cada salto de hipo, tuviéramos un inquilino más en la casa? Aunque la anécdota sea surrealista, absurda o estúpida…. el desenlace es trágico (la muerte por la propia irrealidad… pero muerte real).

Total, que buscando pelis, rebuscando entre los documentales y esos títulos raros… empiezo por Leolo y abandono, sigo con Un oso rojo y se engancha la peli, y acabo con eso, con Y las vacas  vuelan. Quién me iba a decir a mí que hoy que estaba yo pensando en discutir el estatuto de lo real y en cómo lo fantástico puede hacernos ver el mundo desde otro lugar sin que deje de serlo, pues zas, me iba a topar con una peli que, al final, discute exactamente lo mismo, haciendo pasar lo que no es por lo que parece que es y dejándote con una pregunta idiota al final porque tú todavía crees que lo que no es, parece que es. Me explico.

Empieza la peli rollo documental cámara en mano y además rollo muy amateur, como si un estudiante de audiovisuales se decidiera a hacer un estudio sobre la sociedad y cultura chilena contemporánea. En concreto, sobre las mentiras en las relaciones de pareja, que hasta te da por pensar que los chilenos mienten más que el resto de mortales y que allí eso es la regla (cuando lo cierto es que… dónde no lo es?). Un estudiante danés que se pasa por la universidad y va haciendo lo que parece ser un casting para escoger a sus actores no profesionales. Y da el pego, porque ciertamente, es un casting y tú lo ves. La chica en cuestión no pasa desapercibida, es perfecta, da en cámara, tiene unos ojos increíbles pero ni siquiera es el bombonazo (hay otras) y ahí ya, te lo crees, el danés ha dado con alguien interesante. Durante toda la peli/documental? estás esperando ver de qué coño es el estudio del danés, porque a pesar de las sugerencias iniciales, la cosa no parece  arrancar. Finalmente, te da la impresión de que se está intentando ligar a la estudiante universitaria que, además, le sigue el rollo, y ahí se despierta ya la mirada vouyerista desatada, curiosa y morbosa. El documental ha dejado de tener el más mínimo interés porque toda tu atención se centra en “pero si quedan tan bien… míralos, si es que se hacen ojitos, cómo puede ser tan corto el danés? no se da cuenta de que la chica se le insinúa???” y claro, como encima es danés, los problemas con el lenguaje, la precariedad de los diálogos y nuestra fantasía que pone el resto porque para eso somos expertos en leer el lenguaje no verbal.

De pronto, la peli entra en clímax, el documental peligra, la chica decide que no sigue más, sin razón, sin motivo, porque sí, en una toma decide que se va, que no quiere estar más ahí… y otra vez las vacas vuelan porque uno parece intentar adivinar los motivos secretos de esa huída… será que no quiere echar de menos al danés? será que está cansada de que las interferencias lingüísticas le pongan la zancadilla? será posible que el documental acabe sin que sepamos si la chica se queda con el chico?????? Y la tensión se mantiene hasta el final, incluso cuando sabemos, cámara en mano, que el danés es un actor, que le ha tomado el pelo a la chica para filmar la película y que ella, también lo ha sabido unos días antes y consecuentemente le ha tomado el pelo al danés haciéndole creer que no sabe nada. Y así una tras otra, hasta que al final sólo sabes que todo ha sido tan ficcional y sin sentido, que sigues pensando si lo que has visto es una peli, un documental o una cámara oculta que para serlo, debería estar filmándote a ti mismo con la cara de idiota.

Lo mejor de todo es que… con todo y con eso, te la cuelan, te crees la historia, consigue que pierdas de vista que en principio eso es un documental sociológico o de costumbres culturales, que en realidad nunca hubo ninguna historia y que la peli acaba así, sin final, porque qué final puede haber para una historia de amor que ha sido pura ficción. Pero tú todavía quieres saber, incluso en los créditos, cuando los protagonistas siguen hablando sin imagen, si algo de ese marchito diálogo te permite vislumbrar una segunda parte (real o imaginada, qué más da, el caso es un final!) para esa bonita, tierna y absurda historia de amor. Porque… aunque fueran actores, aunque no fuera real, aunque te hayan tomado el pelo con el casting, con la historia del danés, con la chica a la que le queda siempre tan bien el vestido rojo y esa expresión dulce y a lo nataly portman, a pesar de todo… tú ya habías proyectado todo eso que en la peli nunca estuvo pero que parecía estar. Y al final quieres que eso se sostenga, aunque sea con mentiras, pero que se sostenga.

Total, que el estatuto de lo real es tan frágil que no sé cómo explicarle a mis alumnos que, la literatura fantástica, por muy fantástica que sea, puede revelar verdades absolutas y que el mundo real no es más que una proyección más de entre todas las posibles. Así que nada, creo que mi clase del lunes o del miércoles empezará con un “pues sí, las vacas vuelan”.

~ por sin peras en el olmo en Febrero 2, 2009.

3 comentarios to “Y las vacas vuelan”

  1. ke peli mas extraña , yo kiero verla , tiene ke ser divertida

  2. me encanto tu comentario, estoy haciendo un trabajo de cine, donde debo analizar esta pelicula, y tu post me parecio muy bueno. Dices todo lo que sucede con la pelicula o con ver la pelicula, donde se deje a en ascuas al espectador. Si el cine trata de provocar espectativas al espectador al que ve esta pelicula si que se las crean además de dejarlo confundido.

    y de verdad, ahora podria creer que las vacas vuelan!

  3. Hola Camila!!!

    La verdad es que el planteamiento de la película me parece muy interesante y fresco en el cine chileno (tampoco es que yo sepa mucho de cine). A mí, una de las cosas que más me interesan (que no sé si te servirá para tu trabajo) es que la película se desarrolla haciéndote creer que es un documental (y asignamos inmediatamente la etiqueta de “non fiction”) para desarrollar después una película como tal. Se mueve en el registro, embauca al espectador y finalmente lo traiciona de una manera que es imposible no enamorarse de la historia ficticia que quisiéramos que siguiera con el registro con el que comenzó.

    A mí, ya te digo, me hizo pensar en el estatuto de lo real y en cómo nos movemos a partir de códigos para identificar lo real de lo ficticio. Si sigues trabajando con el tema y quieres compartirlo… me encantaría!

    Un abrazo!

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