Kia Ora! (I)

DSC_3989Pues bueno, la serie de entradas sobre la primera expedición por Aotearoa llevarán el título deFSCN0317 Kia Ora!, que es una expresión maorí que literalmente significa “que seas saludable” o “que te vaya bien”, pero que connotativamente tiene otros muchos valores, todos ellos relacionados con el buen rollo, las energías positivas… vamos… un saludo que molaría incoporar porque solo de decirlo ya da buen humor (venga, probad, hay que decirlo alto y con una sonrisa: “Kia Ora!”). Me quedo con la expresión porque me recordó -qué buenos momentos- a la otra que se puso de moda durante la expedición por Nicaragua con Pechoche, Óscar y mi hermano, aunque aquella vez… curiosamente la expresión era tica (para más inri…): “¡pura vida!”, nos pasamos todo el viaje con esas dos palabras en la boca…

DSC_2821En fin, a lo que iba. Bruno llegó un día 20 de septiembre y se instaló en casa por 24 horas para sacudirse un poco el jet lag. Aproveché ese intervalo de confusión y mareo para decirle que finalmente el coche que había alquilado era manual, así que tendríamos que cambiar marchas con la izquierda (ji,ji,ji). Nuestro primer destino era Taupo, a unos 375km de Wellington y en la orilla del lago más grande de Nueva Zelanda. Salimos a eso de las cinco de la tarde y llegamos como a las once y pico de la noche. Sí, llevábamos un Toyota Scarlet diminuto, pero no… no fue eso lo que nos impidió llegar antes. De alguna manera, creo que de entre todas las rutas posibles acabamos haciendo la máaaaaaaaas enrevesada y terminamos cruzando parte del Tongario National Park, o sea… curvas, curvas, más curvas, subir montaña, bajar montaña, puertos incluidos, oscuridad total y una cierta sensación de estar vendidos a nuestra suerte en una carretera desierta…  Pero antes de eso…jeje… mis fans no me perdonaría que contara lo que sigue…

Como Bruno acusaba todavía el jet lag, una servidora fue la encargada de estrenar el coche, yo creo que porque Bruno no pensó dos veces qué significaba dejarme a mí al volante, pero rauda y veloz tal y como mi intŕepida ignorancia me permite ser, solté un “descuida!! ya lo llevo yo!!” ejem, ejem. Los 2 primeros kilómetros ambos sufrimos cada vez que tenía que parar en un semáforo porque este coche gasolina tiraba poco, tiraba mal y al final yo acababa pisando mucho embrague y haciendo unas salidas de esas que… cómo decirlo… no nos permitían pasar muy desaparecibidos. El tema de… “por la izquierda!!!!!” jaja, pasó un par de veces, pero no era lo peor. Los cambios de marcha se resistieron también los primeros km, sobre todo la tercera. Y lo de poner los intermitentes… al principio fue imposible porque cada vez que le daba (con mi mano izquierda claro, que es con la que estoy acostumbrada), se ponía en marcha el limpia (estos kiwis heredaron lo peor de los británicos, lo ponen todo al revés). Pero bueno, quitando eso, la verdad es que yo me sentía muy cómoda al volante, aunque creo que Bruno no lo veía tan claro.

DSC_2695Proseguimos la marcha (yo encantada ya de dirigir el navío) cuando Bruno se fue poniendo blanco, cada vez más blanco conforme avanzábamos en nuestro recorrido. La causa parece ser que, inconscientemente o no, lo de mi lado rojillo debe ser que aflora hasta en carretera porque siempre me desviaba hacia la izquierda en el carril (Bruno llegó a soltar un “te lo deberías mirar…”) y el pobre Bruno (porque yo siempre pensaba que iba recto…) vio los precipicios demasiado cerca en más de una ocasión. Bueno, verlos no, porque la noche estaba cerrada como en la noche oscura del alma de San Juan… más bien… los intuía…jeje. Sin embargo, lo mejor todavía estaba por venir… la noche nos deparaba una espesa niebla y un montón de desprendimientos en nuestro camino. Creo que por un momento Bruno creyó que lo estaba llevando a la muerte por aquella carretera tortuosa… a mí en aquellos momentos sólo se me ocurría decirle que bueno, teníamos suerte porque los desprendimientos estaban todos en el otro carril (que es el que daba a la montaña) a lo que Bruno sólo contestó “ya, pero es que tú no ves como yo el precipicio que hay aquí…” Y así fueron las primeras seis horas de carretera..jeje, pero como véis, sin contratiempos!

Después de eso… nos hicimos unos todo terreno, hemos conducido con lluvia, con SUPER LLUVIA (de esa de no ver na de na de na), con niebla, con viento, con visibilidad nula, con curvas de infarto, por carriles suepr estrechos, puentes minúsculos, puertos de montaña, en fin… casi de todo. La próxima vez… Bruno y yo nos hacemos la 90 Mile Beach (ya llegaremos a ese punto) los dos solos…

DSCN0145De Taupo en realidad lo único que nos interesaba ver era dos cosas, que son las que hicimos porque el día salió nubladoDSCN0201 (como casi todos los de nuestro viaje, pero nuestro ánimo era inquebrantable!) y descartamos dar un paseíto por el lago. Nos dirigimos a Orakei Korako Geyserland para ver esos pozos burbujeantes, aguas de colores y vapores que salían de la tierra como si tal cosa. La verdad es que mucho antes de llegar ya nos fascinó ver cómo salía humo de casi todas las montañas y entre los árboles, ya que esta es la región DSC_2790geotermal más potente de Nueva Zelanda… y no nos defraudó. Recorrimos los géiseres (no muy activos en aquel momento), vimos esos pozos de sedimentos y arcillas… vamos, yo estaba segura de que si me dejaba caer en uno de esos, me volvería Lobezno… eran iguales que el adamantio!!!!!! y pusimos ruta al siguiente destino, las Huka Falls, son unas cataratas del río Waikato que desemboca en el lago Taupo y que son, sencillamente espectaculares.

FSCN0302La verdad es que creo que me voy a hacer “cazadora de cataratas” porque últimamente, la DSC_2651mayoría de mis viajes (y este último todavía mucho más) incluyen siempre el momento cataratas. Primero fueron las de Iguazú, después las del Niágara y esta vez todas las que nos encontramos señaladas en el mapa… Aunque creo que NADA se puede comparar a las cataratas de Iguazú, ninguna de las cataratas que visitamos nos defraudó. De las Huka Falls me quedo sobre todo con el color de sus aguas… en las fotos creo que se aprecia, es sencillamente increíble que el agua pueda tener ese color tan azul, tan clarito, tan de cuento de hadas… con esos tonos turquesa y esa corriente que nunca cambia. La verdad es que era una pasada lo vivo de los colores y el contraste con ese cielo tan gris…

FSCN0326De ahí pusimos rumbo a Rotorua, una ciudad de la que los kiwis dicen que huele a pedo (se DSC_2667debe a la cantidad de zonas geotermales por la zona) y también uno de los lugares con mayor presencia maorí. De su concepto de Manaakitanga, el Mitai Maorí Village, el Polynesian Spa y el Cactus Jack Backpackers… hablaremos en la siguiente entrega…

~ por sin peras en el olmo en Octubre 9, 2009.

2 comentarios to “Kia Ora! (I)”

  1. Uysssss, pobre Bruno, lo debió pasar mal… Sales guapísima en esas fotos por dios!!!! jejejeje

  2. Jajaja, algo de susto sí que tuvo, creo. Y… será la cámara de Bruno!! si otra vez estoy con cara de bollito!!!

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